Muy buenos materiales, acabado que roza la perfección, equipamiento completo, comportamiento excelente, buenas prestaciones y bajo consumo y una estética robusta, impecable. No, no es una berlina alemana, pero sólo porque para serlo debería subir su precio (y haber nacido en Alemania), y el del C5 2.0 HDi de 138 CV se ajusta tanto a la realidad coyuntural que parecen haber llegado las rebajas.